Esta entrevista fue realizada en el Contexto del 5ª Encuentro de Arquitecturas Colectivas y como propuesta de conclusiones tras el encuentro y en base a los ejes del mismo: Gestión comunitaria, tecnologica, económica y jurídica. El 06/12/2012, Sevilla
¿Cómo se organiza La Col?
Es un proyecto de cooperativa (no formalmente, por cuestiones económicas). Tomamos las decisiones por consenso. Somos lo más adocráticos posibles y no hay jerarquía definida. Sí que nos vamos adaptando en función del proyecto y decidimos mediante asamblea.
Somos arquitectos de perfiles diversos, así que lo que hacemos está relacionada con la arquitectura y siempre buscando un desarrollo personal.
¿Por qué surge la plataforma por Can Batlló?
Can Batlló es un recinto fabril, atascado en procesos burocráticos desde el año 76. Se trata de un complejo de fábricas enorme (14 Ha, el 25% del barrio donde se emplaza, Sants) y abandonada casi en su totalidad, aún teniendo una dimensión y emplazamiento más que notable para Barcelona, que dota a esta fábrica de una relevancia metropolitana. En el primer Plan Metropolitano de Barcelona en el año 76 se aprobaron una serie de medidas de equipamientos y espacios libres en el ámbito metropolitano de Barcelona, que a día de hoy aún no se ha cumplido.
Desde este año surge la plataforma por Can Batlló constituída por asociaciones de vecinos, que llevan 35 años reivindicando la falta de compromiso y equipamiento público en el barrio.
¿Cómo se introduce La Col en este proceso?
La Col llega al barrio como agentes, hace 3 años y aún siendo universitarios, con la finalidad de destinar el esfuerzo que supone un proyecto fín de carrera a tratar de materializar en un idioma burocrático el problema urbanístico del barrio según las demandas de esta plataforma, que ese mismo año decide (decidimos) ponerle un ultimátum al Ayuntamiento: si no cumplen las promesas del 76, entraríamos al espacio para utilizarlo. A partir de ahí, se sucede una presión mediática previa a las elecciones locales. Se consigue el pacto con la Administración dos días antes de cumplir el plazo del ultimátum. Así que conseguimos un pacto político por un interés electoral.
¿Qué agentes están implicados en Can Batlló?
Asociaciones de Can Batlló, Centro social de Sants, nosotros y un amplio abanico de agentes de otras disciplinas: sociólogos, antropólogos, diseñadores.. Oficialmente trabajamos como colectivo, pero nos hemos llegado a implicar tanto que casi lo hacemos a título personal.
¿Cómo mide La Col el esfuerzo que le dedica?
Se podría decir que sale de uno mismo. El colectivo al completo aprobó la implicación con esta reivindicación. A partir de ahí, son los individuos e individuas del colectivo los que a título individual definen y cuantifican el esfuerzo que dedican a Can Batlló. Hay que ser cautos y eficientes en el tirmpo que inviertes.
¿Cómo se organiza y financia Can Batlló?
Una vez que conseguimos la cesión de uso indefinido de una nave del complejo y pudimos entrar en ella (digamos que con el visto bueno de la administración y de la propiedad) la administración ha venido haciendo pequeñas inversiones que acondicionaban la envolvente del edificio -fachadas y cubiertas-.
Este proceso de apropiación del espacio se ha constituído desde el principio de forma asamblearia y por comisiones. Todo aquello que sucede en el interior le corresponde a la asamblea, que decide cómo y cuando conseguir los recursos.
La manera de gestionar y financiar este proceso es la autoorganización. La forma de generar recursos está relacionada con fiestas alternativas del barrio, donaciones, comidas populares, actividades culturales y capital humano en jornadas de voluntariado.
¿El espacio genera rendimiento económico?
A día de hoy no, y esta nave no se ha planteado como tal. La plataforma, en paralelo, está diseñando un plan de usos consecuentes con la dinámica de este proceso para el resto del complejo, que se va aprobando por asamblea y en el que sí se contempla una economía (siempre basada en una economía local y cooperativista). Se está hablando de ebanistas, industriales del hierro… El producto económico se plantea siempre desde la ética.
¿Cobráis por este trabajo?
No. Se puede entender que lo hacemos por activismo o voluntariado por la causa. Nunca ha habido una retribución económica por parte de los agentes o actores de la construcción de Can Batlló hacia La Col. De todos modos, si deviene de formas colateral, bienvenido sea. A partir de esta experiencia hemos tenido otras similares, en las que la retribución económica empieza a ser un valor que no queremos menospreciar.
Evidentemente, nos gustaría que lo que es vocación pueda ser también sustento.
A día de hoy hay componentes de La Col que sacan un sueldillo de dentro, y otros que lo sacamos de fuera y llegamos al punto de colectivizar una parte para equiparar la situación económica de los componentes del colectivo.
¿Habéis documentado el proceso para que otros barrios puedan replicarlo?
No. Es un proceso en continua evolución del que aprendemos cosas cada día y nadie todavía ha tenido la iniciativa/claridad suficiente como para documentar el proceso o construir un manual a partir de la experiencia. Queda como asignatura pendiente para cuando esté más asentado. Suponemos que estos procesos están empoderando a otros vecinos que comienzan iniciativas similares, pero aún no sabemos cual ha sido la relación directa.
¿Se puede decir que el proceso de Can Batlló contribuye a la construcción de un nuevo paradigma?
Existe un empoderamiento social en cuanto al conocimiento de otras maneras de gestión. Por ejemplo, saber y conocer realmente lo que es una asamblea o un proceso participativo real; y aprender que 35 años de lucha se pueden llevar y transmitir sin penurias son en sí logros en el constructo del imaginario.
Pero el mayor logro es ver cómo la colectividad construye su propio entorno.
Tampoco creo que se trate de un cambio de paradigma. Esto ocurre desde las primeras cooperativas obreras de los años 20; luego vino la segunda hornada de este movimiento cooperativo de los años 70; y ahora, en 2012 nos damos cuenta de que tenemos que conseguir construir la ciudad que merecemos y nos pertenece a través de nuevas vías desde la base y que tengan cabida legal.
¿Quién debería gestionar la reactivación de Can Batlló?
Hay dos líneas: una es la situación actual, en la que hay una desconfianza absoluta hacia la administración, y los procesos emergentes mediante el tejido asociativo, están cobrando confianza. Es cierto que la plataforma pretende relacionarse con la administración pública de alguna manera en algún momento, pero esta relación desde luego no tiene el objetivo de que el Ayuntamiento gestione de forma direnta Can Batlló. Si estuviéramos en una situación más idílica, sí que pensaría que la responsabilidad tiene que ser dividida: ni desposeer al vecino de herramientas y posibilidades, porque volveríamos a un sistema de apalancamiento social; ni desposeer a la administración de los asuntos de escala barrial.
Pero tal y como está ahora mismo el tablero de juego, considero vital que estos asuntos se gestionen desde abajo hacia arriba.Lo más importante es que todos estos procesos están generando micropolíticas: ideologías aplicadas a la gestión, a las economías, las relaciones… Lo que se trabaja en estos procesos es precisamente lo que no es cuantificable.
¿Cuales son las funciones de la Administración pública de Barcelona en Can Batlló?
La administración cuenta con agentes técnicos en participación ciudadana, cuya actividad desconozco. La verdad es que no han querido conocer en profundidad el funcionabiento de Can Batlló. Retomando la pregunta de antes, es posible que ellos sean los que tienen la responsabilidad de documentar este proceso. Nosotros ya hemos asumido demasiadas responsabilidades que tendrían que ser suyas. Ellos son los que tendrían que utilizar las herramientas burocráticas y legales necesarias para agilizar este procesos para facilitar las prácticas que los vecinos realizan. En principio ellos se encargan de los arreglos del contenedor , y nosotros del contenido, donde ellos no entran, ni quieren hacerlo.
¿Es un proceso como el de Can Batlló una herramienta de transformación social?
Sí. Las asambleas te enseñan a avanzar poco a poco, reflexionando, leyendo, consultando, dialogando. Estos modos de gestión ayudan a que la gente valore y cuide no sólo el espacio físico, sino sus propias ideas, además de aprender a hablar y escuchar, y genera un sentimiento de identidad con tu entorno. Para mí esto es lo que hace ciudad.
Y en un momento de emergencias y urgencias como ahora, hay que usar el ingenio y fomentar el aprendizaje.
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Entrevista realizada por Reyes Gallegos, Arquitecta (La Ciudad Viva y [espacioelevadoalpúblico]) y Raquel Romero, Socióloga